NOMBRE: Destino de los Eternos
EDAD: inefable, Destino es el más viejo de los Eternos.
En el comienzo de los tiempos sólo existía el Verbo y fue escrito por su mano en la primera página del Libro antes de ser siquiera pronunciado. Fue el primero en aparecer en el universo y será el último en irse cuando éste desaparezca.
RAZA: Eternos
DESCRIPCIÓN FÍSICA: Destino es el más alto de los Eternos a ojos de los mortales. Va ataviado con un hábito de monje viejo, su rostro se encuentra envuelto por las sombras de su capucha. Su muñeca derecha se encuentra encadenada a un Libro de cubiertas de cuero y escrito a mano. Cuando pasa sus páginas lo acompaña el tintineo del metal.
Su voz es el crujir de antiguos pergaminos en una biblioteca, entrada la noche, cuando la gente se ha ido a casa y los libros empiezan a leerse ellos mismos.
Algunos creen que es ciego, mientras que otros, quizá con más razón, proclaman que ha ido un paso más allá de la ceguera, y que de hecho no puede hacer otra cosa sino ver, que observa las delicadas líneas que trazan las galaxias al girar en el vacío, que examina los intrincados dibujos que realizan los seres vivos en su viaje a través del tiempo.
Destino huele a polvo y a viejo pero no es desagradable; a bibliotecas y a noche cerrada.
Sus pies no dejan huella.
No proyecta sombra.
IMAGEN:
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DESCRIPCIÓN PSICOLÓGICA: De naturaleza reservada y seria, no suele compartir sus pensamientos con nadie. Eso no impide que, al verte, sonría amablemente tras las sombras de su capucha, pues te conoce desde el día en que naciste y conoce tu historia; puede que desde su punto de vista, el resto del mundo sólo seamos historias que leer.
PERTENENCIAS: El Libro, donde todo lo sucedido se encuentra escrito por su mano y las cadenas que lo sujetan a su muñeca.
HABILIDADES: Es conocedor de todo lo acontecido en las Creaciones, aunque en contadas ocasiones llega a intervenir o revelar tales sucesos a los mortales.
HISTORIA: El mayor de siete hermanos, al igual que cada uno de ellos, existe como personificación antropomórfica de aquello de lo que recibe el nombre. Como el resto de su familia no nació (como los mortales), ni fue creado (como los ángeles); no es un dios, pues los dioses perecen cuando se deja de creer en ellos. Destino sólo existe; y existe para realizar una importante tarea: transcribir los hechos de todas las eras.